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viernes, 29 de marzo de 2024

Cuándo estudiar

 

Lago Titicaca, Bolivia


Tengo un trabajo. Durante la semana, no puedo estudiar a toda hora los idiomas que estoy aprendiendo. Por eso, tengo que decidir cuándo estudiar cada idioma. También tengo que decidir qué hora del día es mejor para hacer cada tarea. Hay varias opciones, más o menos: la mañana, la hora del almuerzo, después del trabajo, y en la noche, antes de dormir. Tengo niveles de energía diferentes a horas diferentes a través del día. Puedo prestar más o menos atención en distintos horarios.

La mañana

Por la mañana prefiero estudiar el idioma más difícil. Este es el idioma con el cual tengo el nivel más bajo. Por ejemplo, ahora mismo, estudio hindi todas las mañanas. Repaso mis tarjetas de memoria, veo un video de gramática y leo un texto corto. De hecho, repaso las tarjetas durante el desayuno.

Para mí, es importante hacer las tareas difíciles por la mañana. Por ejemplo, ¡estoy escribiendo esta entrada por la mañana! Escribir en otro idioma no es fácil. Hay que tener energía suficiente para hacerlo.

Si voy a estudiar por la mañana, tengo que despertarme temprano. No hay otra manera de hacerlo. Por eso, me despierto por lo menos una hora más temprano de lo que lo hubiera hecho si no estuviera aprendiendo nuevos idiomas. A mí no me cuesta mucho despertarme temprano porque me encanta estudiar los idiomas.

La hora del almuerzo

Cuando almuerzo, veo videos en YouTube en español, francés o cualquier otro idioma que esté aprendiendo. Es algo fácil de hacer. No quiero hacer más difícil mi vida cuando estoy almorzando. También, si doy un paseo por el barrio o hago ejercicio, escucho podcasts en otro idioma, además del inglés. En general, esta es una manera de relajarme durante mi hora de almorzar, y a la vez, de mejorar mi comprensión de un idioma extranjero. Si mi nivel de comprensión es lo suficientemente alto, me gusta ver o escuchar contenido que fue hecho por y para nativos del idioma.

La tarde

Después de trabajar, no tengo mucha energía. Por eso, hago tareas más simples. Por ejemplo, podría hacer tarjetas de memoria o ver un video sobre un tema particular de gramática. En general, trato de estudiar o hacer algo para mejorar mi entendimiento de un idioma, pero de una manera que no requiera demasiada energía. Si preparo la cena, escucho podcasts en idiomas extranjeros.

La noche

Después de cenar, consumo contenido como entretenimiento. En esta hora del día, no puedo «estudiar». Solo disfruto el contenido. Por ejemplo, podría ver una serie en Netflix o leer un libro. Normalmente, veo una serie en el sofá de la sala. Lo hago para disfrutar la serie. No busco palabras o frases en el diccionario. Luego, cuando estoy en la cama, leo un libro antes de dormirme. Normalmente, leo en la aplicación de Kindle, en mi teléfono. Por eso, puedo buscar palabras rápidamente si lo necesito, pero no hace falta.

Conclusión

En cada horario del día, tenemos distintos niveles de energía. Tenemos que respetarlo. Por eso, hay distintas tareas que podemos hacer con mayor facilidad durante distintos horarios del día. También ocurre así en nuestro aprendizaje de los nuevos idiomas. Hay que probar las distintas tareas para ver cuáles funcionan mejor por la mañana, o en cualquier otro horario del día. Yo, por mi parte, tengo más energía por la mañana y menos energía después. Tú puedes ser diferente. Tienes que encontrar qué sistema funciona mejor para ti.

lunes, 22 de enero de 2024

¿Por qué he aprendido español?

Playa Los Naranjos, Baja California Sur, México

En realidad, no lo sé. Me parece que el español me eligió a mí, y no que yo lo elegí a él. Sin embargo, creo que hay algunas razones que podrían ser importantes:

La inspiración: un viaje

Primero que nada, aprendí español porque, hace muchos años, fuimos a España para visitar a algunos amigos, y no pude hablar con ellos. La hija de nuestros amigos se quedó con nosotros como estudiante por un mes, dos años antes del viaje. Éramos su familia anfitriona. Fuimos a España para conocer a sus padres. En ese momento, solo podía hablar inglés. En aquel entonces, había viajado mucho, incluso a España, Costa Rica, y México, pero no había aprendido nada de español. Mientras estuvimos en España, mi esposa tuvo que traducir todas las conversaciones. Después del viaje, quise aprender español.

Mi personalidad

Me gusta mucho tener un hobby, o mejor dicho, una obsesión. Cada pocos años trato de aprender una habilidad nueva. Cuando hago eso, pongo toda mi atención en la tarea. Aprender un idioma es, para mí, un hobby perfecto. Aprendo algo nuevo constantemente. No hay un fin. Siempre hay otro idioma para aprender. Ahora, diez años más tarde, todavía estoy aprendiendo español, y otros idiomas también.

Mi familia

La familia de mi esposa, dos generaciones atrás, era de México y República Dominicana. Su familia es una mezcla típica de una familia latinoamericana y estadounidense. Su mamá habla español, pero a un nivel básico. Sus hermanos no hablan español. Ella lo aprendió en el colegio. Pero, aún ahora, la cultura mexicana y dominicana es una parte de mi familia, y mis hijos son mitad latinoamericanos. Como resultado, a mí, aprender español me parece importante.

Vivo en California

Aquí en California, donde vivo, hay un montón de hispanohablantes. Interactúo con hispanohablantes casi todos los días. Antes de aprender español, podía hablar con ellos en inglés, pero era algo diferente. Ahora, tengo conversaciones más naturales con hispanohablantes, por supuesto, en español y no en inglés. Me gusta ver su sonrisa cuando, al principio de una conversación, les digo algo en español.

El ego

Hasta que aprendí español, solo hablaba inglés. Era una lástima. La verdad es que me daba un poco de vergüenza. Como adulto, conocí a mucha gente que habla otros idiomas. Pensaba que podía hacerlo también. Quería sentirme un hombre del mundo. No es una buena razón para aprender idiomas, pero tengo que admitir que es verdad. Hoy en día, cuando alguien me dice que hablo español correctamente, me siento bien.

Viajar

Me encanta viajar. Hay más de veinte países que tienen el español como idioma oficial. Por eso, aprender español es muy útil. Ahora, cuando viajo a Latinoamérica o a España, es diferente. Me siento mucho más cómodo.

La cultura

Me gusta aprender de otras culturas. La mejor manera de aprender de una cultura es a través del idioma. El idioma muestra qué y cómo piensa la gente. El idioma abre la puerta a la cultura.

El reto

Me gusta hacer cosas difíciles. Para mí, aprender un idioma es muy difícil. Hace diez años, no tenía ni idea de lo difícil que sería.

Viajar de manera virtual

Aprender un idioma es como viajar sin salir de casa. Puedo hallarme completamente inmerso solo por aprender el idioma. Veo videos en YouTube y películas. Leo libros y artículos. A través de intercambios de idiomas, hablo por videollamada con hispanohablantes. Los intercambios son lo más interesante, porque el mundo virtual y real se unen. Esta es la meta. Hacer de verdad mi inmersión. Estas son las razones del por qué estoy aprendiendo español. ¿Por qué estás aprendiendo un idioma extranjero?

jueves, 21 de diciembre de 2023

Los exámenes

Quito, Ecuador

La idea

Mucha gente dice que es una buena idea presentar exámenes para comprobar tu nivel de un idioma extranjero. De esta manera, también se puede obtener un certificado que te califique para trabajar en otro país. Esto es cierto, pero no me importa, porque estoy aprendiendo idiomas extranjeros por diversión y no para conseguir trabajo. Me imagino que lo que se estudia para los exámenes también se centra en la gramática, una parte importante del idioma, y se aseguran de que tienes todas las habilidades necesarias: lectura, comprensión, escritura y habla. Eso me interesaba.

Por eso, decidí presentar un examen de español. ¿Cómo me fue?

Estudiar

Compré una guía de estudio para el examen DELE B2, el examen del Instituto Cervantes, que otorga títulos oficiales acreditativos del grado de competencia del idioma español. Comencé a estudiar por las mañanas. Fueron tareas basadas en cada habilidad. Tenía que leer, escuchar, escribir y hablar. Me parecía una buena manera de asegurarse metódicamente que podía aprobar el examen y también mejorar mis habilidades del español. Pero paulatinamente perdí mi motivación. Fallé en estudiar un día, y en seguida, dos días. Eventualmente, paré de estudiar.

Pensé que solo necesitaba otra manera de estudiar. Encontré un programa en línea para prepararse para el examen. Pagué para acceder al curso. Aún no me había registrado para el examen. Quería esperar hasta que estuviera listo. Estudié un poco. Pero otra vez perdí mi motivación. Y nunca pasaba que estuviera listo. Entonces, nunca me registré para pasar el examen.

Aprender por diversión

Aprendo idiomas por diversión y por aprender en cuanto a otras culturas, no por necesidad. No necesito un certificado que diga que hablo algún idioma. Por eso, si el método es aburrido o las tareas no son divertidas, y provocan que pierda mi motivación, no voy a hacerlas día tras día. Pensaba que me iba a gustar prepararme para el examen. Sé cómo tener éxito en mis estudios. Siempre ha sido así, desde la universidad, hace un montón de años. Pero ya no estoy en la universidad. Ni de lejos. Y no quiero regresar ahí. Entonces, aprendí que presentar los exámenes, ahora mismo, no me sirve. Al fin y al cabo, no quiero hacerlo.

Todavía creo que presentar un examen es una buena idea. Pero ahora, para mí, es solo una idea. No es la realidad. Tengo que hacer las tareas que me motivan.

Nunca digas nunca

Pero, ¿quién sabe? Es posible que en el futuro decida a presentar un examen. Quizás en otro idioma, aparte del español, pueda encontrar la motivación, y un examen puede ser lo que necesito. Nunca se sabe.